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Historias de Entre Rios
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  Libro I
Capítulo 14
El Emperador Carlos V

 

Un simple gesto del monarca español tenía una enorme repercución en América, pero el "Nuevo Mundo" era pecata minuta para los reyes que estaban permanentemente ocupados con los grandes problemas de Europa.    Ver Libro II - Capítulo 1
Las estadísticas son elocuentes. En agosto de 1496 Juana la Loca viajó a Flandes para casarse con Felipe el Hermoso y la acompañó una flota de 120 navíos con 15.000 hombres. Carlos, el hijo de ese matrimonio, le encargaría a Magallanes que vaya a dar la vuelta al mundo con 4 barcos y 100 hombres. Cortés se lanzó por su cuenta a la conquista de México con 500 voluntarios. El ocupadísimo ejército de las glorias imperiales era de 60.000 soldados incluyendo los 12.000 que formaban los famosos tercios españoles.

Concretas cifras históricas también demuestran que no es cierto que Carlos financiaba sus guerras europeas con las riquezas provenientes de los territorios americanos. El oro y la plata de América eran una gota en el océano de gastos del imperio. A mediados del siglo, los ingresos de la corona eran tres millones de ducados al año y los gastos muy superiores a los ingresos.

Al final de su reinado, Carlos dejó una deuda de 24 millones ducados. Con los ingresos de América, cuatrocientos mil ducados, sólo se podía pagar un tercio de los intereses anuales de esa deuda. A pesar de que el Emperador vivió muchos años fuera de España, era Castilla la base económica de su imperio. La administración de la hacienda española y la recaudación de fondos estaba a cargo de Francisco de los Cobos, un funcionario heredado de Fernando el Católico que tambien disfrutó de la confianza del Emperador. Carlos gastaba incansablemente y Francisco de los Cobos le proveía los fondos desde España. Este señor enriqueció de forma asombrosa y se convirtió en el propietario y mecenas de Ubeda. Por sus manos pasaba toda la recaudación, el reparto de innumerables títulos, cargos en la pesada burocracia española y otras rentables prebendas que los beneficiarios de todo el reino cuidaban de retribuir al eminente personaje.

Los Borgoña-Austria y los Valois-Angulema eran dos poderosas familias de Europa que se odiaban profundamente. Sus descendientes Carlos I de España y Francisco I de Francia parecían nacidos para llevar aquella rivalidad hasta sus últimas consecuencias. Ambos habían heredado viejos litigios limítrofes en Milan, Nápoles, Luxemburgo y Navarra. Además Francisco nunca pudo perdonar que su rival se hubiese alzado con el título de Carlos V, Emperador del Sacro Imperio. El Mariscal Montgomery resumió: "en la historia de las guerras europeas habidas en el siglo XVI la nación más destacada fue España, que alcanzó la cima del poderío en 1550".

La principal ocupación de Carlos V fue la dirección personal de sus ejércitos y decidió retirarse cuando le faltaron fuerzas para la actividad militar. La idea de la cruzada, típicamente medieval pero trasplantada con todo vigor a los comienzos de la Edad Moderna, desplegaba tres frentes de acción: el centroeuropeo con la doble amenaza de turcos y protestantes, la recuperación del horizonte norteafricano y la defensa del Mediterráneo central con bases en Italia y Sicilia. Una Europa cristiana y unida era la idea medieval de Carlos, destinada a enfrentarse con la modernidad del siglo que dividía nacionalidades, religiones y conciencias. Los españoles también consiguieron la conquista de América en esos milagrosos veinte años que van desde 1520 a 1540, pero Carlos la consideraba una reserva no disputada en retaguardia más que un adelantamiento y una vanguardia.

Juan, el heredero de los Reyes Católicos había muerto en 1497. Isabel y su hijo, los siguientes en la línea de sucesión murieron en 1500 y Juana la Loca se convirtió en la heredera de Castilla el mismo año que nacía su hijo Carlos. Ante esa situación, los Reyes Católicos requieren la presencia de Juana en España. Esta deja a su hijo en Gantes y viaja a España con su esposo Felipe en 1502, donde fueron reconocidos como Príncipes de Castilla y Aragón. Felipe el Hermoso se aburría en la severa corte castellana y volvió a los Países Bajos el mismo año, dejando a Juana embarazada de su segundo hijo Fernando. Este niño quedó en España cuando Juana vuelve a Flandes en 1504 porque extrañaba a su esposo.

Carlos nació y creció en los Países Bajos. Su educación estuvo a cargo de Margarita de York, su tía Margarita de Austria y su aya Barbe Served. Tras la muerte de Felipe el Hermoso en Burgos en 1506, Margarita de Austria viuda de Juan el primogénito de los Reyes Católicos, es nombrada Gobernadora de los Países Bajos por su padre el Emperador Maximiliano I. Ella eligió al Deán de Lovaina Adriano de Utrech, futuro Papa Adriano VI, como tutor de Carlos. El primer camarero y fiel guardián fue el "Senor de Chievres" Guillermo de Croy, que le influyó en forma decisiva. Mercurino Grattinara lo familiarizó con el comportamiento de un emperador. Erasmo de Rotterdam era su consejero.

A pesar de sus eminentes tutores el aprendizaje de Carlos era lento. Luis de Vaca tuvo poco éxito enseñándole castellano. Carlos recibió de los Habsburgo un prominente labio inferior y un maxilar tan grandes que le impedían cerrar la boca y era muy difícil entenderle cuando hablaba. Prefería la caza, los deportes y los torneos. También estudió musica y fue afficcionado a tocar la espinela y el órgano.

En 1514 Carlos fue nombrado Gobernador de los Países Bajos. Se reconoció su mayoría de edad el 5 de Enero de 1515 en la sala del palacio de Bruselas, tomando el título de Señor de los Países Bajos. En su discurso dijo: "Sed buenos y leales súbditos y yo seré para vosotros un buen príncipe".

El 23 de marzo de 1516 falleció Fernando el Católico dejando como regente de Aragón y Nápoles a su hijo natural Alonso, Arzobispo de Zaragoza y al Cardenal Cisneros como regente de Castilla. Desde la muerte de Isabel la Católica en 1505 la sucesión del trono de Castilla había sido arreglada con remiendos, por eso Carlos fue inmediatamente aclamado en Bruselas como Rey de España. Sin embargo, en Castilla algunos querían que reinara Juana la Loca, que estaba confinada en su torre y otros se inclinaban por Fernando, que había sido criado y educado en España. Acallar esta oposición tomó su tiempo y el viaje de Carlos a sus pretendidos reinos se retrasó hasta septiembre de 1517.

Carlos todavía no hablaba castellano. Llegó a España con una nutrida corte flamenca que copó todos los puestos relevantes de la corte. Desaparecían los doblones de oro del Rey Fernando. Por cataluña salieron trescientas cabalgaduras y ochenta acémilas cargadas con riquezas destinadas a la "Señora de Chievres" en Flandes. A tal grado llego el enojo de los españoles, que en las cortes de Valladolid en 1518 exigieron que todos los flamencos abandonaran el recinto y que el rey les hablara en castellano. No tuvieron éxito. Muy a su pesar, castellanos, aragoneses y catalanes terminaron jurándole como Rey Carlos I de España. Para evitar problemas mayores, el infante Fernando fue embarcado a Flandes. La estancia del nuevo monarca en España fue muy corta: cuatro meses en Castilla, ocho en Aragón y un año en Cataluña. En esos días Carlos se convirtió en amante de Germana de Foix, la joven viuda de su abuelo Fernando el Católico. Tuvieron una hija llamada Isabel, que residió y fue educada en las cortes pero que no fue reconocida oficialmente.

Durante la estancia de Carlos en Barcelona se negoció con Magallanes la expedición a occidente, que había quedado frustrada desde 1516 con la muerte de Solís. En febrero de 1519, llegó a Barcelona el primer cargamento con parte de los regalos que Moctezuma había enviado a Veracruz para Hernán Cortés. Ese mismo año murió el Emperador Maximiliano I.

Para Carlos I y su equipo flamenco se convirtió en objetivo prioritario hacerse con la sucesión del imperio. Francisco I, alarmado por la posibilidad de una Francia rodeada de naciones en poder de Carlos, tambien optó por la sucesión. La intensa campaña diplomática en favor de Carlos estaba encabezada por Margarita de Austria, de nuevo Gobernadora de los Países Bajos. Fue necesario emplear 850.000 florines de oro para sobornar a los siete Príncipes Electores. Esa exorbitante cifra se la prestaron a Castilla los banqueros italianos. Además se tuvieron que hacer importantes concesiones, como la posible cesión castellana del Reino de Navarra a Francia.

A los castellanos no les interesaba que Carlos se convienta en Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, un título de mucho lustre histórico pero de poco poder efectivo. Muy pronto quedaría comprobado que la única forma de ser obedecido como Emperador, era respaldar esa autoridad con un poderoso ejército. El propósito de convertir a Carlos en el gurdián de la unidad y del catolicismo europeos, terminaría por arruinar las finanzas y los recursos humamos de los reinos españoles.

Carlos dejó Barcelona y convocó a las Cortes de Galicia. El descontento se extendía por todo el reino y no asistieron todos los representantes en señal de protesta por el inminente viaje del Rey, por las prevendas repartidas entre los flamencos y por la posible cesión de Navarra a Francia. Carlos se comprometió a no ausentarse por más de tres años y a no otorgar más cargos de importancia a los extranjeros. No cumplió con su palabra y antes de partir nombró Gobernador de los reinos españoles al Cardenal Adriano de Utrech. El descontento que dejó Carlos al emprender su viaje en marzo de 1520, provocó en julio la Rebelión Comunera y de forma casi simultánea La Guerra de las Germanias en Valencia.

La revuelta se extendió por toda España. El futuro Emperador no podía perder el sustento económico y la rebelión se aplacó con una represión sangrienta. Los líderes comuneros Padilla, Bravo y Mandonado fueron decapitados en Abril de 1521. En Valencia, Don Diego de Mendoza, Conde de Melito, fue destituído por ser muy tolerante con los rebeldes. Lo reemplazó Germana de Foix, viuda de Fernando el Católico y ex amante de Carlos, quien reprimió duramente la revuelta. Germana se casó con el Duque de Calabria y gobernó Valencia hasta su muerte.

El 22 de Octubre de 1520, el Papa Leon X coronó al Emperador con el nombre de Carlos V. Este abrió las sesiones de la Dieta de Worms en febrero de 1521, donde se discutirían los problemas del Imperio, el mayor de los cuales era la propagación del luteranismo entre los principados alemanes. Carlos se había comprometido con el Papa Leon X a combatir esa doctrina. Por eso en Worms, primero escuchó a Lutero, despues le contestó y finalmente prohibió su famosa doctrina de 95 puntos. En ese momento se desató una epidemia y entre los muertos estuvo el influyente "Senor de Chievres" que fue reemplazado como Canciller por Murcurino Grattinara, quien influyó en Carlos reforzando el concepto de la universalidad de su imperio.

Durante esa estadía en Worms, Carlos cedió las posesiones de Austria a su hermano Fernando. El joven Emperador mantuvo apasionadas relaciones con Juana Van der Gheynst y tuvieron una hija, Margarita de Parma, que luego sería Gobernadora de los Paises Bajos.

En mayo de 1520, Carlos viajó a Flandes vía Inglaterra para visitar a sus tíos Enrique VIII y Catalina de Aragón. En noviembre de 1521 estableció una alianza con el Papa León X y el rey inglés, en contra de Francisco I de Francia. La guerra duró hasta 1526 y se desarrolló en el Ducado de Milán. La primera batalla importante se libro en Bicoca. Los españoles la ganaron tan fácilmente que la palabra "bicoca" se incorporó al idioma castellano para indicar una cosa fácil, ganga o prebenda que se consigue con poco esfuerzo y bajo costo. En el segundo asalto, Francisco perdió nuevamente cuando el almirante Bonnivet invadió Milán con cuarenta mil hombres. En 1524 se produjeron las batallas más espectaculares. El rey francés en persona cruzó los Alpes y arrinconó a los españoles en la ciudad fortificada de Pavía. El navarro Antonio Leiva organizó muy bien la defensa y rechazó los ataques. Después de la llegada de refuerzos españoles, las fuerzas estaban numéricamente equilibradas en unos veinticinco mil hombres por bando y el enfrentamiento se produjo el 24 de febrero de 1525. Los franceses se desarticularon y comenzaron a ser perseguidos por los soldados imperiales. El rey de Francia fue rodeado cuando había perdido su caballo y estaba herido. El soldado vasco Juan de Urbieta le puso el estoque al cuello y lo tomó preso. Francisco fue trasladado a España y permaneció prisionero de Carlos por un año. Durante ese tiempo los dos enemigos se reunieron varias veces.

Carlos permitió la libertad de Francisco a cambio de tomar como rehenes a sus dos hijos y de la firma del Pacto de Madrid. El francés tuvo que pagar dos millones de escudos para liberar a sus hijos. El Pacto de Madrid se firmó en enero de 1526 y le daba total control al Emperador sobre Italia. El Papa Clemente VII se alarmó y comenzó a formar una coalición contra Carlos, quien a su vez ordenó el ataque a Roma.

El 6 de mayo de 1527 se produce un saqueo salvaje a esa ciudad con enormes destrozos, cometiendo el ejército imperial actos de extrema crueldad que no estaban en los planes del Emperador. De los 55.000 habitantes romanos sólo sobrevivió la mitad. Los daños de la ciudad fueron de diez millones de ducados, una cifra astronómica para aquellos tiempos. Los franceces atacaron en defensa de Roma y sitiaron Nápoles. Finalmente, el ejército imperial se impuso de nuevo y Clemente firmó un tratado de paz en Barcelona el 29 de Junio de 1529. El 5 de Agosto Francia firmó el tratado de Cambrai que arregló la situacion política de Europa Occidental por un tiempo, especialmente para la sacudida Italia.

Carlos se había casado a principios de 1526 con Isabel de Portugal, para ese entonces el país más rico de Europa, recibiendo una dote astronómica de 900.000 doblas de oro castellanas. Isabel fue regente de España durante las ausencias de su esposo. En trece años de matrimonio, seis los pasó sola. En mayo de 1527 nació el primogénito Felipe y en 1528 la infanta María. En 1535 nació Juana, que se casaría con Sebastián de Portugal, enviudando cuando estaba embarazada. Este matrimonio fue el que propiciaría más adelante la anexión de Portugal por Felipe II. Isabel de Portugal murió en 1539 tras un parto prematuro en que el niño nació muerto. Carlos V tuvo otros cinco hijos naturales: Isabel hija de Germana y Margarita de Parma hija de Juana Van der Gheynst. Con una joven del entorno de la corte de Nassau tuvo una hija que sólo vivió dos años. Tadea, hija de Ursolina della Pena nació en 1522. Juan de Austrias nació en 1545, fruto de su relación con Bárbara de Blomberg. Ninguno de sus hijos naturales nacieron mientras estuvo casado con Isabel.

Holanda y España se fueron componiendo de partes independientes que gradualmente quedaron en manos de un solo soberano. También en ambos casos, las diferentes regiones estaban obstinadamente atadas a antiguos intereses, costumbres y leyes locales que eran más obedecidas que la corona. Carlos contraatacó con fuerza estos nacionalismos internos, centralizando la administración de las leyes y los procedimientos legales. Reorganizó el gobierno de España en 1523 y el de Holanda en 1531, utilizando gente fiel y bien entrenada que limitaban el poder de las Cortes.

Carlos también se esforzó en fomentar la industria en los sectores progresivos de la clase media. Tuvo éxito en Holanda y fracasó en España porque Carlos fue era un rey extraño entre las Cortes y las autoridades locales. La Hidalguería se oponía descaradamente a su política externa y a sus ideas de desarrolo agrícola . Durante el reinado de Carlos, la mayoría de los castellanos se mantuvieron tan frugales y rústicos como antes, en marcado contraste con la evolución de los holandeses.

En ya tenía mucho más territorio del que podía controlar y sufrió fracasos humillantes. El Emperador estaba ansioso porque la esclavitud de las encomiendas fuesen abolidas. Francisco de Victoria, profesor de teología en la Universidad de Salamanca, secundado el incansable Bartolomé de las Casas, había denunciado con firmeza la explotación de las razas indígenas. Nuevas leyes se promulgaron en 1542 limitando el sistema de encomiendas. Cuando se quisieron imponer en Perú, los españoles se rebelaron y mataron al virrey. Francisco Tello de Sandoval había sido enviado a México para supervisar el cumplimiento de la reforma. Todos los negocios cesaron. Seiscientos colonizadores zarparon de Veracruz y volvieron a España. Se solicitó la abolición de las nuevas leyes y Carlos tuvo que dar su consentimiento. En México se celebró la ocación con fiestas y corridas de toros. Bartolomé de las Casas se retiró a España, donde permaneció los últimos treinta años de su vida publicando los horrores sufridos por los indígenas. Carlos hizo de España el centro de sus dominios, pero nunca pudo imponerse a los españoles y se conformó con gastarles todo su dinero.

En Alemania el problema religioso se acentuaba. En 1530 ocho príncipes protestantes y once ciudades formaron la liga de Schmalkalda. En Agosto de 1532 los turcos penetraron en Austria, pero las tropas imperiales al mando de Fernando I de Austria obligaron a Sulimán a levantar el sitio de Viena. En septiembre los turcos fueron vencidos en Gratz y se retiraron a sus fronteras. Carlos regresó a España. En 1535 la Armada imperial bajo el mando de Andrea Doria tomó la Goleta, plaza fortificada de Túnez. Carlos participó personalmente en la cruzada y forzaron al pirata Barbarroja a adentrarse en los desiertos. En 1539 Carlos nombró regente nominal a su hijo Felipe de 13 años de edad y se fue a Gantes, su ciudad natal, a sofocar una rebelión causada por los altos impuestos. Rodaron cabezas que se exhibieron clavadas en elevadas picas. Los cabecillas tuvieron que pedir perdón de rodillas al Emperador. En 1541 Calos atacó Túnez con 40.000 hombres, 56 galeras y 30 naves de todos tamaños.

El Emperador sufrió su primer gran desastre guerrero y la pérdida de prestigio en toda Europa. Francisco I aprovechó la oportunidad y atacó en varios frentes: el Vasco-Navarro, el Catalán , Milán y el Valle del Po. Los franceses contaban entonces con la ayuda del Duque de Cleves, emparentado temporalmente con Enrique VIII de Inglaterra. Esta vez, Carlos se fue de España por 13 años, dejando como Regente a su adolescente hijo Felipe. Con la ayuda de los príncipes alemanes, los Ejércitos Imperiales avanzaron sobre París en 1542. Finalmente en 1544 ambas partes decidieron firmar la paz en Crepy y se devolvieron los territorios conquistados. Carlos se instaló en Bruselas y con la ayuda de Francia consiguió convocar el Concilio de Trento a fines de 1545, para resolver el problema religioso del Imperio.

Carlos decidió atacar a los príncipes protestantes de la liga de Schmalkalda, pidiendo dinero prestado a los Duques de Medina, Sidonia, Alba, Bejar, al conde de Benabente y los arzobispos de Toledo, Sevilla y Santiago. Los ricos del reino contribuyeron azuzados por el siempre servicial Francisco de los Cobos. Las batallas se realizaron en 1546 y 1547 a las orillas del Danubio y del Elba. En Muhlberg el Ejército Imperial alcanzó la victoria final. Carlos había cumplido 47 años y su estado de salud era calamitoso.

El reinado de Enrique VIII de Inglaterra fue paralelo al de Carlos V. Todo había comenzado bien cuando los Reyes Católicos arreglaron el casamiento de su hija Catalina de Aragón con el joven Enrique. Tuvieron un hijo varón en 1511, pero murió al mes de nacido. Este evento cambió toda la historia de Inglaterra. En medio de varios embarazos frustrados, solamente sobrevivió una hija en 1516, a la que bautizaron como Mary Tudor. Enrique tuvo otro hijo en 1519, pero con su amante oficial Elisabeth Blount, al que llamaron Henry Fitzroy y solamente vivió hasta los 18 años.

La Reina Catalina no le podía dar el hijo varón que tanto deseaba Enrique. Este empezó a pensar que Dios lo estaba castigando. Trató de negociar la anulación de su matrimonio, pero el Papa se lo negó. El canciller Thomas More y el Primer Ministro Thomas Cromwell acordaron que Enrique VIII fuera la autoridad de la Iglesia de Inglaterra, en sustitución del Papa. Como no quería tener problemas con Carlos V, en 1533 Enrique se casó en secreto con Ana Bolena. Tuvieron una hija llamada Isabel. El deseo del Rey por un hijo varón era tan intenso, que mandó a decapitar a su segunda esposa y se casó con Jane Seymour, que murió en 1537 durante el parto de un hijo varón, al que llamaron Edward. Finalmente tenía un heredero al trono.

Enrique VIII era un terrible tirano, que mandaba a decapitar a cualquiera que no estuviera de acuerdo con él. More y Cromwell no se salvaron. Cromwell cometio el último error de su vida arreglando el tercer matrimonio de Enrique con Ana de Cleves en Enero de 1540. Este casamiento se anuló rapidamente y en Julio del mismo año se casó con Catherine Howard que también terminó decapitada por acusaciones de inmoralidad. Finalmente, en 1543 contrajo matrimonio con Catherine Parr, que sobrevivió gracias a su habilidad para discutir sobre teología con Enrique VIII. A la muerte del soberano, como era su deseo lo sucede en 1547 su hijo varón Edward VI, cuando sólo tenía 10 años.

En Francia era de público conocimiento que Francisco I tenía como amante a "La Bella Ferroniere". Para vengarse, el humillado caballero Le Ferron frecuentó incansablemente las prostitutas hasta conseguir ser contagiado de sífilis. Contagió la la Ferroniere y de esa curiosa manera mató al Rey de Francia con la horrible enfermedad.

Enrique II sucedió a su padre y se alió con los príncipes alemanes para luchar contra Carlos, que en 1552 volvió a pedir dinero a España. Su hijo Felipe le envió más fondos y tropas frescas al mando del Duque de Alba. Mauricio de Sajonia, antiguo aliado de Carlos, lo atacó con sus tropas conquistando el Tirol y avanzó hacia Ingsbruch, la ciudad imperial. Carlos, huyó por los Alpes con un pequeño séquito en medio de una fuerte tormenta de nieve. Se recuperó en Villach y finalmente pudo romper la alianza entre Enrique II y los príncipes alemanes. El duque Mauricio cedió a la presión imperial y firmó el acuerdo de Pagsan. Cuando llegaron el dinero y un nuevo ejército desde España, Carlos puso en sitio a la ciudad de Metz. La efectiva resistencia del Duque de Guisa no le permitió tomar la plaza y el Emperador, enfermo y cansado, decidió dejar las cosas del Imperio en manos de su hermano Fernando. La paz religiosa de Augsburgo en 1555 ratificó el fin del imperio y la definitiva división del cristianismo entre católicos y protestantes. El Concilio de Trento duró hasta 1563 y determinó la Contrarerforma, con grandes modificaciones en las costumbres de los representantes de la iglesia.

Carlos había concertado la boda de su hijo Felipe con María Tudor en 1553, con lo que estableció temporalmente una fuerte alianza con Inglaterra. Mauricio de Sajonia murió y Carlos recuperó los territorios tomados por Enrique II. A principios de 1555 falleció Juana la Loca en su torre de Tordesillas. De ella descendieron doce reyes en España, Italia, Portugal, Francia, Hungría, Inglaterra, Polonia y Dinamarca.

Carlos V abdicó en favor de su hijo Felipe II con gran pompa en un acto oficial en Bruselas el 25 de Octubre de 1555, durante el cual avanzó pesadamente hacia el trono apoyándose en el joven Guillermo de Orange, el noble flamenco que más tarde encabezaría la rebelión contra Felipe. Al año siguiente, Carlos partió de Gantes acompañado de sus hermanos y 150 personalidades, escoltados por una flota de 56 barcos. Después se instaló en el monasterio de Yuste, donde vivió recluído hasta su muerte, que ocurrió en 1558.

 

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